martes, 3 de julio de 2012

Última carta a Laura



Hace un año, pequeño barranco,
fue nuestra penúltima batalla.
Esa en la que yo me quedé en la calle,
con mi closet sobre ruedas,
y vos con una casa la mitad de vacía.
Aquí te tengo enfrente y somos tan otras
tan muertas,
tan resucitadas.
Ya no sos la demonia que escupió mil maldiciones desde el balcón.
Ya no soy la que hizo su casa en tu vientre.

¿te acordás cuando nos éramos suficiente?
la vida se llenaba de momentos como este.
Ir a un mirador y tomar cerveza oscura
dormir un día entero
volar sobre las nubes
¿cómo fue que terminamos matándonos?
Los sueños nos duraron tan poco
el deseo nos huyó de las manos
sembramos flores que se marchitaban demasiado pronto.
Te convertiste en la sombra que me perseguía en las pesadillas,
yo empuñé mi cuchillo para no ceder sin dar batalla.
Guerra a muerte
todo o nada.
Encerramos el amor bajo llave para protegerlo de los monstruos
de nosotras
del terrible suplicio cotidiano  de habitar la cama de la enemiga.
Han debido morirse de risa las demonias blancas
que se colaban cuando había fiesta
cuando a pesar de todo declarábamos tregua
y realmente deponíamos las armas.
Efímeros acuerdos de paz que duraban menos de una semana.

Y hoy nos vemos como si nada de eso hubiese pasado
nos besamos en memoria de lo que lo que pudo haber sido y no fue
y estamos cada una donde queríamos estar juntas
 pero  cada una por su lado
acompañadas de quien mejor nos salvó de la miseria.

Yo me siento con un año de odio menos
ahora que escucho tus disculpas y en verdad las siento
ahora que te abrazo y en verdad te huelo humana.
Vos asesina y protagonista de tanto poema gótico
vos musa – araña viuda negra
te libero de mis letras y conjuros
te libero de mis noches de insomnio
y esta es tu última carta.
Te suelta la entraña porque ya no sos pasión ni odio,
lo único que me inspira.

Gracias
por haberme abierto las venas
redescubrí que lloro mejor con palabras
que odio mejor con versos
que exorcizo mejor con poesía.

Y ahora sí,
al menos que me traicione la boca,
al punto final de los finales
no le siguen tres puntos suspensivos.

2 comentarios:

El Javi dijo...

No hay nada como liberarte de tus demonios....

Anónimo dijo...

tanta verdad en tus palabras... llegan a lo profundo del corazón. Describis tan bien lo que se siente cuando se rompe el corazon en estas circunstancias... el amor-odio.