miércoles, 28 de marzo de 2012

Wendy

Wendy se me ha metido en los deseos

la siento vibrando entre mis piernas

mientras fantaseo cómo será olerla y lamerla.

Wendy está rasgando mi piel con sus agujas

promete jugar a lastimarme

y yo juro convertir en orgasmos sus besos punzantes.

jueves, 22 de marzo de 2012

No tengo nada que entregarte

Jamás le he puesto precio a mi libertad
pero insisten en querer comprarla.
No estoy dispuesta siquiera a negociarla.
Dicho eso,
tengo que contarte
que me gusta aprender por el camino del mal.
Que si la cosa no se pone intensa, me da hueva.
Que me erotiza el tacto de una piel marcada con tinta,
y las agujas me dan escalofríos en la cintura.
Que nací con siete muertes y apenas voy por la segunda.
Que a varios espíritus les gusta mi compañía.
Que lloro cuando algo me parece injusto,
y que mis lágrimas fluyen infinitas.
Que odio a la derecha
los militares
los que dicen indio
los que me nombran su mujer
el futbol de un continente distante
la autoridad
la gente que olvida que es animal
y los dogmas.
Si aún con las aclaraciones del caso
insistís en que te robe los besos
que no te duela cuando te diga – te lo dije
porque te lo estoy diciendo.

martes, 20 de marzo de 2012

Hoy empieza la primavera

y amaneció el cielo llorando gotitas tiernas.

Demasiado vino y el disco aquel que me regalaste.
Despertarse así,
con tanto frío y sola,
me pone como el cielo cuando empieza la primavera.

20 de marzo / 1 kat

No importa cuántas veces la arranque,

irrumpe entre el morado y el peinado casi perfecto.
Asoma escandalosa
blanca como conejito amenazando saltar directo a mis ojos
rebota con toda su impertinencia en mi reflejo.
Renace,
aunque la arranque
renace
la muy hija de puta
a recordarme
que mis quince años están a punto de doblarse.

20 de marzo / 1 kat

viernes, 16 de marzo de 2012

I

Eran las 6 y 20 de la tarde.
Vi el reloj,
nunca había escuchado a tantos pájaros cantar en la ciudad.
Tuve que abrir completas las ventanas del carro
y dejar salir el hornazo.
-Qué memorable antesala- pensé,
mientras doblaba a la derecha
justo antes de parquear mi carro
y bajar a verte.
II
Dos botellas de vino fueron necesarias
para que las lenguas se entendieran mejor
que tanta indirecta por chat en facebook.
Las manos, las pieles, las narices
el cuerpo entero
son más gatos de madrugada.
Se tocan, se sienten, se huelen,
se unen.
Somos animales.
(es una lástima tener que interrumpirnos para buscar barreras protectoras de nuestros placeres)
Comuniquémonos así
nuestros cuerpos saben mejor qué hacer.
Dame tus pupilas dilatadas frente a mis ojos
te regalo mis maullidos escandalosos.

16 de marzo / 7 b’atz’

martes, 13 de marzo de 2012

El vacío de una casa en mis oídos

El frío.
Ojos que se niegan a cerrarse.
Nadie espera mi llamada.
Si esta hoja no extrañara mi mano que la acaricia con tinta,
me dejaría sentir que mi existencia no le hace falta a nadie.
Para qué llorar y hacer dramas,
si se las traga el abismo detrás de la puerta.

Este silencio golpea,
esta casa vacía me lastima.
Este cuerpo, por fin libre,
se siente tan triste sin sus adicciones.

No deseo. No me desean.
Pensé que vendría la alegría con un coro de ángeles a celebrar mi autonomía.
Se la habrá tragado el abismo.

Felicitaciones mujer.
A vacía suena la fiesta de tu soledad.

II
¿Quién tiene fuerzas para levantar este cuerpo de la cama?
No hemos terminado de velarlo.
Detrás de los ojos siguen agolpadas las lágrimas.

13 de marzo / 4 q’anil

miércoles, 7 de marzo de 2012

Nacer mujer en este universo, en este planeta, en esta franja de tierra

Las relaciones sociales reproducidas a lo largo del devenir de la sociedad, tal y como la conocemos, y como no, ha estado mediado por relaciones de poder. Se otorga o se acepta, se impone y reproduce. Los seres humanos en masa, tan cortos de creatividad, han dado por asumir roles preestablecidos. Moldes hechos al gusto y gana de los sectores más poderosos en las relaciones desiguales. De tal forma, para evitar que una se vaya por la libre, han hecho moldes rosados para las nenas y azules para los nenes. Es la primera imposición de poder sobre nuestros cuerpos. Apenas recién salidas del horno nos invisten con un color que determina nuestra primera posición como subordinadas si somos mujeres, y dominadores si son hombres. No somos quienes queremos ser, sino quienes nos enseñan que somos. Aprendemos a desarrollarnos bajo el ojo del dominio que nos castiga si queremos ser distintas llamándonos y tratándonos como desviadas, histéricas, volteadas o feminazis. Nombran como enfermedad el ejercicio de la libertad. Subvertir este dominio primario tiene consecuencias que nos pesan en el espíritu durante toda la vida. Y es que donde hay dominio, siempre hay resistencia. Y para que haya resistencia debe haber conciencia de la opresión. ¿La tenemos? Porque que ser universitarias no nos salva de ese destino manifiesto al que aspiran nuestras familias y las legiones religiosas y autoritarias, celadoras de la tradición cavernícola: vernos de vestido blanco, sin vida propia y proveyendo manitas para el capital.
¿Qué es lo que ha hecho ese sistema de dominación que llamamos patriarcado, para dominarnos? No creamos que no se la han pensado incesantemente. No es tan fácil someter a poco más de la mitad de población. Y por ser un sistema de dominación tan antiguo como el origen de la división social del trabajo, sus métodos son bastante arcaicos, pero sutiles. Entierran nuestro ombligo en la cocina y no matan gallinas cuando nacemos. No nos mandan a la escuela y nos dejan cuidando hermanitos. No nos dejan subir a los árboles o jugar con carritos. No nos dejan soñar con un futuro nuestro, sino de sirvientas o accesorio para el marido. “Su mujer” nos llaman. Nos enseñan a ser subordinadas, y nosotras nos lo creemos y lo reproducimos entre nosotras. Por si no es suficiente la imposición de un ser divino a la humanidad en general, han creado para nosotras una propia imagen icónica y divina. María, Mariam y santas. Blancas y puras, abnegadas y sencillas, humildes y sobrias. Que no estorban sino enaltecen a su señor.
Y vacían de contenido fechas simbólicas como el “día internacional de la mujer” para que sigamos repitiendo una paleta de cualidades que no nos pertenecen como género, porque somos más que el cuerpo y cada una es única. Usan esta fecha para recordarnos aún el rol social que nos toca como subordinadas. Nos regalan flores a punto de morirse con mensajes puntualizando que somos la esperanza, que nuestras lágrimas son mágicas, que por nuestro esfuerzo silente el mundo es más bello, y cuanta cursilería sacada de dichos populares condescendientes se les ocurre. Pero no somos eso. También somos rudas y fuertes cuando es preciso. También somos violentas porque así hemos aprendido. Si somos abnegadas y desinteresadas fue nada más para que nos amaran. Y no nos aman. Y no nos amamos. Porque no nos conocemos. Porque están colonizados nuestros cuerpos, y nos hemos creído fuente del pecado y el peligro. Lo hemos puesto al servicio de la humanidad, y su control no está en nuestras manos.
Y celebrar un día de esa forma tan hipócrita, nada más para cumplir con el calendario y sus elogios, no gracias. Usemos esta fecha para interpelarnos. Cuestionar lo que creemos es nuestra personalidad y darnos cuenta cuánto de lo aprendido no nos permite ser felices. Desaprendamos el rol de subordinadas y seamos lo que queremos ser. Aprendamos a transformarnos y organizarnos sin reproducir el poder. Y sigamos luchando porque un día no se impongan moldes a nadie. Que la comida, la salud y el trabajo sea de libre acceso para todas las personas. Que del ombligo para adentro cada una decida sus placeres, y que no nos lastime nunca nadie. Y para eso hay que correr el riesgo de desestructurarse.

domingo, 4 de marzo de 2012

III

Crónicas del desvelo

…quién saber por qué parte iremos…

Escribir una crónica de esta naturaleza tantos meses después es una clara señal que sigo en la mierda. Otra cosa por la cual agradecerte. No había encontrado una excusa que ameritara esta esporádica forma de hablar con los demonios que circundan mis desbordes de ansiedad. Meses sin saber de vos y una llamada es suficiente para quedarte pegada, viscosa y negra, a mis ventosas. Me he rumiado cada intercambio de impresiones, que no fueron inocentes, aunque las maquilláramos con una cordialidad que jamás nos ha caracterizado. Siempre has sabido hacer acto de presencia, para salvarme de mis intentos de hacer el bien. Siempre venís a recordarme que el problema no eras sólo vos. Que adentro tengo abismos que empaño con mi sonrisa.

No soy la misma después de nosotras. Me conozco en la piel los atajos a la casa del chay. Me sé poseída. Le temo a mi fuego. Me niego al fuego. Tuve que deshabitarme, tuve que cerrar los ojos, tuve que dejar de amarme. Y cuando me quito la piel puedo ver y sentir las quemadas de cigarro en la ingenuidad. Y tampoco puedo dormir. Apenas hace una semana empecé a ocupar la cama entera sin guardarte espacio. Apenas ha regresado la conciencia de los sueños. Apenas he logrado dormir antes de la media noche. Y no he vuelto a dormir a pierna suelta en la luz plena.

Quiero hacer el amor. Quiero dormir sin necesidad. Quiero llorar a chorros sin que sea por vos. Dejar de verte mientras canto de despecho. No dedicar más estas noches de insomnio a despertarte. Dejar que en mis dedos fluyan versos cursis y enviárselos a ella para que sepa que me gustaría amarla. Entregarle una niña ingenua que no existe porque ya fue violada.

Madrugada del 5 de marzo 2012

jueves, 1 de marzo de 2012

Hay demasiado ruido cuando debiera haber más silencio

Odio tener que socializar a la fuerza.
Me revienta sentirme comprometida y que esperen cosas de mi.
No quiero dar besos nada más porque existe la posibilidad de tenerlos.
No quiero sentirme amada para no sentir la obligación de pagar algo a cambio.
No quiero hablar porque no tengo nada bueno que decir.

Otra vez uno de esos esporádicos ataques de sociopatía.
Otra vez le dio gripe al espíritu.
No puedo entristecer sin hacer escándalo.
A mi silencio le gusta gritar.

1 de marzo 2012/ 6 kan

82

saca su escuálida manita por la ventana
tira el envoltorio plástico del placebo para el hambre

las guitarras de cuatro jóvenes,
que se excusan por causarnos temor,
-sólo somos músicos, perdón si somos feos-
cantan canciones para desamar
sin saber que hoy vengo extrañándome

cuatro o cinco vendedores de cosas innecesarias
uno tras otro
desgarrando su garganta por unas cuantas monedas

cuánto amor falta en el mundo

es, por cierto,
primer día de cuaresma
y tanta negación de amor al propio cuerpo.
pienso que no saben cuánto les daña el culto
a un megalómano necesitado siempre de más dinero.
y le creen que son malos
impuros
pecadores
y se odian por sentirse tan poquito.

cuánto amor falta
cuántos corazones tiesos

el mío sobre todo

¿quién puede sentir amor en la ruta de la 82?

lunes, 27 de febrero de 2012

Monólogo en desacato

Recordar se ha convertido en un acto de transgresión.
Amnesia cerebral por decreto militar
la palabra innombrable
esa que empieza con “g”… (escalofríos de todos los bandos)
ocurrió sólo en esos países
con nombres tan difíciles de pronunciar.
Otra espiral del hilo del tiempo en manos de b’atz
otra vuelta de cientochenta grados
para caer sentadas en el pavimento resquebrajado de tanto muerto
que tiene por lápida una pila anónima de concreto.
Una carretera
por la que ya no transitan balas
sino camiones con oro recién sacado
en legrado forzoso
a la matriz de nuestra muerta matria.

No confiemos nunca en este engañoso traje democrático
importado necesariamente de U.S.A.
(parece ser que el traje que alguna vez nos atrevimos a tejer padecía de comunismo).
Sin embargo, creo y estoy casi segura
que nos vendieron un traje de tercera mano
incluso, podría ser una osadía que yo afirme
que no fue un traje democrático
sino un disfraz.
Un disfraz democrático…
quién lo diría.
Y un traje de tercera mano
sólo dura siete períodos de cuatro años,
eso lo sabe cualquiera.
Pero,
en una república bananera
el disfraz tiene que cubrir
miserias propias y ajenas,
por decir nacionales e internacionales,
y de tanto jaloneo
el disfraz se ha ido despedazando
y apenas cubre el falo obsceno con que penetran sin permiso
la credulidad de la clientela ciudadana.

Son hábiles, hay que aceptarlo.
La gente no es tan estúpida como una puede pensar a primera vista,
y un disfraz sería difícil de sostenerse
a menos que se altere la pupila del espectador.
Se ha proveído, de dudosa procedencia,
pares de lentes grandotes de colores
a dicha clientela ciudadana
para que cada espectador que los porte pueda ver,
incluso su propio reflejo,
según el color de su cristal.

Los peores cristales son los del hambre,
disminuyen considerablemente la capacidad de percibir más allá del estómago que aprieta.
Preocupa constatar que esos lentes ahumados de agua lodosa
los lleva, quizá, la mitad de la masa expectante.
Hay otros, terribles,
de sangre coagulada.
Se compran baratísimos en cualquier esquina, semáforo, o con su voceador más cercano.
Los hay rosados, que además,
vienen acompañados de una camisa blanca,
y también, en un tono celeste, así tipo cooperación internacional.
Ambos,
según evidencia empírica
parecen dar en quien los porta la sensación que la realidad en su burbuja
puede ser transformada si se finge positivismo sin fundamento.
Los hay para cubrir los ojos morados
los hay para ir a votar con cara de optimismo,
para mujeres y ciudadanía golpeadas y en negación.

También he de comentar,
porque es relevante para el punto que trato de exponer,
que hay algunos lentes que se ponen a voluntad y susto
hay otros que se ponen a ignorancia
pero los que realmente me parecen molestos son los que intentan ponerle a una por la fuerza.
Y parece ser que en esta coyuntura que nos rebasa
el alto mando de esta finca, mina, o cuartel militar
está imponiendo por decreto militar el uso de lentes para la amnesia
para esta estupidez colectiva de negar que
alguna vez esas medallas en sus pechos han sido ganadas a fuerza de supresión del enemigo.
El enemigo que se negó a dejar imponerse lentes de resignación.

Por esto confirmo y reafirmo
que mi cabeza es una trinchera
que recordar es un acto de transgresión
porque no impongo olvido sobre mis ojos rotos
porque aunque duela caminar encima de fosas clandestinas
aunque duela recordar la violación o la presencia sin cuerpo:
no olvido.
Que no me reconcilio porque nadie ha pedido perdón
y quién es mi memoria para absolver de culpa a estos seniles asesinos de la matria.

Creen que sus viejos cuerpos se librarán de los barrotes
y quizá lo logren.
Hemos llegado tarde a interpelarlos con un retazo de disfraz democrático en nuestras manos.

Pero,
allá en el inframundo donde no se andan con tantas limitaciones mundanas
les están esperando
miles de ojos abiertos
multiplicados infinitamente por un caleidoscopio de lentes rotos.

viernes, 3 de febrero de 2012

Temo

ese policía con la mano en la pistola y el dedo en el gatillo
me recuerda que no vivo en los cuentos que construyo en mi cabeza,
(eso que mi terapeuta da por llamar negación)
y que habito en guatebalas
tierra de las tolvas y del (extinto) quetzal.

Temo caminar las calles y tomar atajos
Temo aquel adolescente con la mirada perdida
Temo la moto a la par de mi ventana.
Temo las escopetas que me miran con su ojo lleno de fuego
en manos de apenas niños que apenas leen.

Las cuadras que aplané con paso adolescente están presas.
Las rutas en bicicleta son ahora laberintos con vértices de miedo.
Sucede que ahora soy extraña.
Que soy enemiga de las garitas hasta que alguien diga lo contrario.
Que soy rata en una jaula recorriendo el camino que no me bloquean esas rejas de paranoias selectivas.

Hay que irse acostumbrando a ejercitar la mirada periférica,
no sea que esos tipos o ese auto paren a confirmar las sospechas.
Hay que mantener buena condición física,
en cualquier momento se tiene que saber correr o hacer pecho tierra cuando la balacera lo amerite.
Hay que recordar que las esquinas no son panteones sino calles
aunque sus nombres sean lápidas contra el olvido.

Hay que aprender a habitar esta ciudad con dolor.

Porque en más de cinco esquinas reconozco haber muerto
o haber enterrado parte mi alma en ataúdes con huesos jóvenes.

Temo porque temo
que el miedo maneja mi vida en automático
que me siento enferma de paranoia
que me escondo donde no me encuentre la ciudad encarcelada
donde no me alcancen los misiles perdidos de una guerra que quién sabe cuándo empezó y nunca termina.

Me cansaré algún día del hoyo negro en la boca mi estómago
y vomitaré antimateria
llenaré las paredes con grafitis pintados con mi adentro.
Algún día escupiré poesía en cada rincón que precise ser exorcizado
para exorcizarme de esta ciudad zombie que se niega a reconocerme.
Habitaré nuevamente esta ciudad cuando me sienta otra vez viva.
Cuando me niegue a sobrevivir caminando con pasos silenciosos y anónimos.

Temo,
porque veo opaco color de pesadilla
y estoy segura que no estoy soñando.

lunes, 30 de enero de 2012

Después de tus visitas sorpresa

Tengo besos de cajeta
guardados en la lengua para cuando pueda dártelos
ojalá pudiera desnudarte también el cuerpo
y sorprenderte entrando por tu ombligo.

Será el coctel molotov de endorfinas
que me quedan estrellas en los ojos después de verte,
y a pesar que mi boca y lapicero
prefieran poesía sucia y realista
también quedo llenando mi cuaderno con versos cursis
escritos con las peor de las nostalgias.
Ojalá no existieran las convenciones sociales
que me obligan a aceptar que sos ajeno.

Aún no encuentro ninguna farmacia en esta zona
que prepare pastillas para evitarme esta mala costumbre de
soñar
que algún día nos encontramos a solas en la calle
y abordamos el mismo vagón del tranvía
que nos lleve en ruta corta para ir a ocupar terrenos baldíos
al barrio de la alegría.

Ya sé que te gusta ir por los tejados como gato sin dueño,
a mi también me provoca huir de mi cocina cuando está abandonada,
pero me gustaría tener más tiempo
para oler tu cuello y tocar tu oreja
cualquier estrategia que te retenga más de cinco minutos en mis manos,
hacerte ronronear como sé que puedo
y que durmás una noche que no acabe pronto
entre mis piernas.

En fin,
te digo que mi boca será dulce de leche
que seguiré guardando con mis pezones de azúcar
para deshacerse en la tuya.
Aquí en mi corazón voy a seguir reservando
parqueo para tu bicicleta.
Guardaré también
electricidad para el estéreo de mi pelvis
que musicalice nuestro próximo baile primitivo
del rocanrol de los idiotas.

mi primera publicación

Veo la revista
y aprieto las piernas
me siento cogida
por todos los ojos que me leen

jueves, 19 de enero de 2012

Se termina el juego



Eran las dos de la mañana, como ahora, cuando Ana abrió los ojos y decidió que ya era suficiente. Tantas veces había amenazado con irse, y ahora sabía que debía partir sin anunciar nada.
Anita dormía a su lado, con esa cara niña de inocente -que antes le encantaba- y que, ahora entendía, era sólo parte de su enfermedad. Odiaba más bien esa falsa inocencia de una mujer que se negaba a darse cuenta que ya había crecido. Esa aparente inocencia, que ahora detestaba con todas sus entrañas, era la máscara que esa mujer se había puesto para no asumir la responsabilidad de los corazones rotos que iba dejando en el camino.
La vio una vez más, la olió profundamente, la abrazo... y como sólo sintió asco se dio cuenta que el hechizo había terminado. Que por fin era libre y que podía irse sin sufrir demasiado por la abstinencia a esa respuesta hormonal - pasional que alguna vez hubo entre ellas.
Sin culpa y sin lástima se levantó de la cama y metió en su mochila solamente lo necesario para empezar nuevamente un viaje que físicamente la alejara de Anita lo más posible, y la llevara al centro de su propio cuerpo para darse cuenta que todo ese tiempo había estado ausente.
Arrancó una hoja de su cuaderno y escribió con letras grandes:

Me voy. Por fin soy libre.

Se quito el anillo del dedo anular, aquel que se pusieron una a la otra cuando todavía no se conocían, y lo dejó sobre la nota como pisapapeles.

Cerró la puerta tras de sí, y sintió una sonrisa enorme naciendo d
esde lo más profundo de su pecho.
-Que se joda- pensó -Ya me voy a encargar yo misma de encontrar otro infierno.

sábado, 14 de enero de 2012

triste mujer poeta

Parezco poeta triste.
Salgo con un cuaderno bajo el brazo,
y los labios rojos, a pesar de las ojeras malva.

Parezco mujer decepcionada.

La palabra amor la llevo marchita
disecada entre las páginas de este testamento
de triste mujer poeta
que no sabe llorar
sin derramar letras.

Perezco.

13 tijax

miércoles, 11 de enero de 2012

cuando empecé a sacar cosas de lo que fue nuestra casa

Cerrar las puertas.

Morir un poco.

"Cuando al punto final de los finales no le quedan dos puntos suspensivos"*

Sacar el corazón bajo la puerta.
No dejarlo atrás.

Llorar a chorros.
Llorar con los ojos abiertos.
Salir con la frente en alto.
Cerrar la puerta.
Cerrarla y no abrirla nunca.
Si hay que recordar: abrir la ventana.
No la puerta.
La puerta es ahora una tumba.
Taparla con ladrillos y cemento.
Colocarle una lápida y de vez en cuando irle a dejar flores.
Siento mucho tener que dejarte dentro.
Pronto iré a traer el resto de mis muertos.
Pero voy a traspasar la puerta.
Abrirla nunca.

Abrirla nunca.

martes, 3 de enero de 2012

tu/mi nombre

I

y primero fue mi nombre
-que no se olvide nunca-
y mi primer llanto se unió al llanto
de los pocos que me esperaban y de los que no.
y la paz de los recién nacidos
apenas fue sonrisa a medias para esas almas
que aunque dormían, no soñaban.
mi pequeño cuerpo con SU nombre
fue quizás consuelo,
seguramente distracción.

y apenas cayó seca la tripa de mi ombligo
me escondieron allí dentro SU semilla.
pero la regaron con llanto desesperado-de- tanto- buscar.
se inundó la cuenca de mi ombligo
con agua salobre de nostalgia.
tuve que darle cobijo a la semilla con mi sangre.

y me creciste, Rebeca Eunice, hacia adentro.
nadie se enteró nunca porque después del llanto vino el silencio.

mi pobre ombligo inundado de tristeza
apenas les mostró las raíces
del árbol que creció vientre adentro.

y los ojos ciegos de los adultos
creían que la miraban en las fotos
que inundaban la casa de los abuelitos.
y nunca supieron explicarnos porqué
la tía nunca llegaría para las navidades.

y yo tan pequeña con mis ojos grandes
frente a esa foto gigante en blanco y negro
hacía crecer mi árbol a su imagen y semejanza.
pero tal y como me habían en enseñado:
en silencio…

en silencio.

II

Me entregaron tu vida con tu nombre

Rebeca

me entregaron tu fantasma

sin cuerpo, sin tumba.

Tu alma en pena.

Tu cuerpo en llanto.


Rebeca Eunice me nombraron

para que tu nombre no dejara de pronunciarse nunca.

domingo, 1 de enero de 2012

tumba de agua

Una casa inundada.

Si esto fuera un sueño
y mi caminar por este muelle fuese una metáfora,
esta casa inundada
-a la que nunca me invitaste-
sería ese hacer consciente
que ni vos sos para mí
ni yo para ti.

Una casa inundada,
sin puertas ni ventanas
penetrada absoluta por el agua
sos tú.

Aquí donde dejaste memoria de tu vida,
no queda nada.
Ojalá pudiera decir lo mismo de la casa que te construí adentro.

Habrá que abrir las compuertas del maremoto de las causalidades
para que arrase con tu hogar en mi pecho.
Habrá que abrir las compuertas del llanto
para regar la tierra seca de mis labios.
Inundar con el mar de mis ojos,
por fin y para siempre,
la esquina de corazón muerto
que había estado guardando sólo para ti.

Flores.
Quiero flores para la tumba de agua
en que el lago ha decidido borrarte.

Flores
que con su efímera existencia
mueran también sobre tu olvido.

Flores de muerto
para mis pupilas,
que no se cierren,
que apenas es el penúltimo funeral.

(Quién sabe si podré llevar la sangre a la esquina muerta de mi corazón)

Flores.
La belleza nace para después morir.
Flores.

13 kan

viernes, 30 de diciembre de 2011

dulce muerte

Una muerte sobre la otra se me fueron acumulando en la piel.
Negándome a la ósmosis las dejé que me formaran
una máscara triste de llanto amarrado.

Transformación es el kemé en mi destino
anunciándome que vendrá cíclicamente
la Dulce Muerte a besarme las heridas.

Ponme la mano aquí Macorina, ponme la mano aquí,
ponme la mano aquí Macorina, ponme la mano aquí...


Me han helado los oídos tus anuncios en chillido llegándome detrás del cuello
clavándome tu chuchillo - rayo de doble filo
(negro noche
espejo ahumado)
abriéndome la armadura de costillas
mientras tus dedos de hueso
APRIETAN
mi corazón
que desborda borbotones de sangre
mientras contenés su pálpito
en la jaula de tu mano.

...tus senos carne de anón, tu boca una bendición de guanábana madura
y era bella tu cintura la misma de aquel danzón
caliente de aquel danzón

Dulce Muerte
beso de miel tu canción de cuna en mi oído
aroma jazmín de noche tu abrazo.
Disculpáme si te moja en su transcurso
el río sonoro de mis lágrimas.

Haceme el amor
ponéme la mano en la entrada húmeda de mi alma.
Tocá las cuerdas de mi guitarra.
Dulce Muerte... ponéme la mano aquí.

...después el amanecer que de mis brazos te lleva
y yo sin saber qué hacer de aquel olor a mujer...

Mi olor a mujer en tus dedos de hueso
Dulce Muerte
mi miel en tu mano.
Mis lágrimas después del orgasmo de tu danzón en mi pélvis,
no te vayás sin dejarme dormida.

11 aq'ab'al

jueves, 29 de diciembre de 2011

destino inexorable

El gran problema de este país en este momento,
es que los militares todos tienen una escupidera con el escudo de armas de una nación impuesta a pura sangre,
creado para que los hombres que se ufanan de ser blancos tengan un escenario de títeres pordioseros,
entre los cuales están los militares con sus escupideras.

Ni más ni menos que nos escupen en la cara.

El gorila se posará sobre el trono
a gusto y antojo de una masahualada atemorizada
ante este pan y circo de cadáveres en barrancos y manos cercenadas.

Escasos quince años nos separan de aquel simulacro perverso
de intentar firmar aquello que es infirmable,
porque esas cosas no se ponen en papel.
Se hacen.

Y nos escupieron.

Cayeron manos, brazos, cabezas,
lenguas, corazones, CORAZONES
por no ver nunca más un gorila sentado en el trono.
Y estúpidas manos prestaron sus dedos -imperdonables-
para marcar con sus ignorantes equis
al ungido por el santo designio de la mayoría absoluta
en esta misa hipócrita en la que todos comulgan sin siquiera conocer si existe un salvador
que se les meta en el sistema para hacerlos infelices y culposos de cualquier pensamiento, palabra, obra u omisión.

Por su culpa, por su culpa, por su gran culpa.

Por nuestra culpa, por nuestra culpa, por nuestra gran culpa.


10 i'q

martes, 27 de diciembre de 2011

mar

es un mar el secreto entre las piernas de toda sirena

sabe a mar en la lengua
que en su vaiven agita las mareas que se chocan lento

abiertas las caracolas con sus labios húmedos de mar
hacen el amor cuando se besan en cadencia de cadera,
una barca-pelvis navegando sobre la otra
para sentir la plenitud del océano.

marea contra marea hirviendo la sangre
haciendo cantar la garganta
y entre la boca espuma de mar compartida.

si la marea sigue agitándose,
profunda y tibia entre las caracolas,
se convoca un maremoto convulso
que derrama agua dulce entre las piernas.

y las sirenas cantan mientras se convierten en ola.
y se convierten en melodía al unísono
mientras se derraman en cascada sobre otra barca-pelvis.

y confían su cuerpo ungido en aroma de mujer
en una barca de brazos y pechos que sobreviven
y cierran los ojos para dormir y dejarse naufragar
en los desconocidos mares de otra sirena.

sábado, 17 de diciembre de 2011

conejita II

salta mi conejita
para tus orejitas
pegá tu colita a mi ombligo
que quiero amarrar mi cordón umbilical a tu cintura.

lleváme al mundo de las maravillas
por la vía láctea de tu piel-leche condensada.
entrelazá tus piernas a mi cintura
dejáme a mano tus pezones dulces-estrellas de azúcar.

dame tu lengua de fresa sobre mis labios
quiero pintar los tuyos con sabor a pétalos de rosa.

te prometo fluir infinito de amazonas
entre las mareas bravas de nuestros océanos.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

conejita

si has de seguir saltando que sea encima mío

lunes, 28 de noviembre de 2011

poetas de noche respirando a medias

Las narices tapadas
de las poetas a media noche
destapan los cajones prohibidos
para encontrar rotas figuritas de porcelana
que es todo lo que queda
de los lugares en que han construido su hogar.

pero no lloran ni se lamentan,
porque se han tapado la nariz para no sentir.
y con un trago de aguardiente
se calman los nudos que acuden a la garganta de cuando en cuando.

ven hacia el cielo pero no ven las estrellas,
y respiran puro tabaco para olvidar que están vivas.
se matan en pequeñas dosis
y sus cuerpos lo saben.
por eso tratan de escribir poesía de día
pero escriben nada más de mariposas y autos

y la poesía
-y no hay quien lo ponga en duda-
se hace de noche,
con dolor de noche,
revolcándose en el alquitrán
de lo que nunca será.