sábado, 26 de mayo de 2012

Yo le pongo diques al océano


de tu mar con el mío
cuando te siento en entrar profunda
al cementerio de barcos naufragados.
Vos, sin embargo, no tenés reparo
en bajar buceando y subir
poniéndome en la cara
una figura de cerámica rota,
algún retrato enmohecido,
y me escupís, espuma de mar,
la fórmula de la resistencia de mis diques.

sábado, 19 de mayo de 2012

Qué sería de la poesía


sin estas crisis de muerte
que le arrebato a la vida
nada más para confirmar
que todavía soy humana
y no una de esas máquinas
que funciona a base de sueldo miserable
futbol mediocre
y noticias amarillas.

Mayo

viene con el agua
que despierta olor a tierra
que resuena en mis oídos
sobre los techos
cayendo de los cables
bajo las ruedas de la bicicleta
que musicaliza una sinfonía perfecta
entre tus piernas
la cama
un puro
y yo.

jueves, 10 de mayo de 2012

Marga



Mi mamá me mima

Mi mamá me ama

Y yo este diez de mayo

sin ninguna manualidad que regalarle.

Tampoco me dieron asueto

no puedo aprovechar para joder con mi hijismo en su día.

No quise comprar tarjetas con frases trilladas

ni regalarle flores que mueran mañana.



Por suerte para mí, y no tanto para ella,

la convertí en madre.

Por suerte para mí bebí y me alimenté con su sangre.

Por mala suerte socialmente

por engendrarme le exigen que sean abnegada.



Por fortuna Marga es insurrecta.

Por fortuna lo lleva en la sangre.

lunes, 7 de mayo de 2012

Hay dolores que no sé reales,



porque no sé dónde los siento.

Como la ausencia, por ejemplo.



¿dónde pongo lo hallado si al día siguiente se esfuma

como las cosas que una se encuentra en los sueños?

Si no te sabés sentir feliz si no sufrís

y no sabés hacerte presente

sin antes convencerme que no existís.



mejor para el sol

El sol nos encontró absorbidos en la minuciosa tarea

de despertar cada célula con la yema de los dedos,

la lengua, el aliento y los labios.

Despertar cada pedazo de cuerpo.

Hacer vibrar la no-materia entre cada pálpito.

Despertar cada rincón pero no sucumbir ante un deseo acumulado de años y dimensiones.

Conteniendo la respiración cuando los dedos se topen con la pelvis.

Recorriendo el cuello hasta donde los gemidos lo permitan.

Echándole agua a la braza que promete convertirse en orgasmo.

Hacer el amor desde la piel

vibrar como mi ombligo cuando sintoniza con el centro de la galaxia

no unir nuestros sexos sino unirnos todas.



No sea que nos desintegremos de una vez y para siempre

y nos convirtamos en luz u obscuridad

y quede atrás este envoltorio como testimonio

de nuestra existencia orgánica en este triste mundo.

No sea que hayamos resuelto el destino demasiado pronto

y se extinga este pedazo de paraíso después de dormir

o de morir.

miércoles, 25 de abril de 2012

Pacoli

Te recuerdo desde siempre con la cabeza blanca
y olor a tabaco,
un manojo robusto de llaves
y tus dedos haciendo música de máquina de escribir.
Así aprendí que la poesía es como una canción
y que lo que una escribe no debe borrarse nunca.

Eras tan poeta
que aún y cuando el olvido comenzó a comerte la memoria
recitabas
tus versos perfectos
tus rimas impecables.

Inventaste libreras en cualquier rincón imposible.
Tu casa y tres mil libros
tu voz y mil cuentos.
Tu dolor grande
tu lamento chiquito.

Abuelito Paco
morimos todos un poco
cuando nos olvidaste,
cuando el alzheimer te robó de nuestro tiempo.
Sé que me observas desde mi ombligo,
cómo lloro por vos esta letras tristes.
Y te siento vivo,
riendo y corrigiendo,
mis relojes atrasados
mis incorrecciones gramaticales.

Como siempre,
y como tú también,
sólo aprendí a llorar tarde.
No lloré cuando los ladrillos te sepultaron para siempre,
ni cuando entre toda la nietada
redactamos el epígrafe de tu lápida.
Pero aquí estoy llorando como niña,
al menos es con poesía
mi mentor de la palabra.

Pero te llevo en la piel,
te dibujé cerca de mi corazón, abuelito
vas volando junto a Rebeca y Marta.
Yo les acompaño o quizá ustedes me acompañan a mí
mientras voy navegando
en  un velero que se llama
libertad.

martes, 24 de abril de 2012

amor caracol

¿Quién puede comprender las espirales?
Quizá en el centro del universo se encuentre el origen de todo
quizá esa espiral nazca en mi ombligo.
Yo sólo sé que un día X por un motivo X
entré a un estudio en el preciso instante
en que una aguja estaba a punto de penetrar tu piel
para dibujar un caracol.
Sólo sé que me salvaste de caer en una espiral de muerte
y que tomaste mi mano cuando casi me ahogo
en un diluvio de lágrimas lloradas a destiempo.
Y que al siguiente día corrimos tras de un arcoiris
que no se dejó atrapar nunca.
Como las utopías.
Como el beso que no te puedo dar.
Porque vos y yo
transcurrimos ya la misma espiral miles de veces
y cómo me ha costado verte en esta vida
como lo que sos.
Pero mi ombligo palpita
porque esta espiral se reconoce
reconocida por tus dedos.
Yo a ti te conozco
yo luché contigo
yo di mi última vida
porque creí en nuestra utopía.
Y esta bruja que contengo
te sabe
proveedor de hongos para mis conjuros.
Y mis ojos que en esta vida hacen como que no te ven
están derritiéndose
derramándose donde yo no los vea
porque te quieren ver y no te miran.
¿Cómo te explico?
No entiendo las espirales
pero mientras sentía la que me nace dentro
te vi allí en el fondo
observándome
y me di cuenta
que no quiero vivir sin ti.

8 tijax 

lunes, 16 de abril de 2012

Refugio mensual

La lluvia y mi cuerpo te recuerdan
como ese refugio antibombas
como el silencio en el ojo de un huracán
como un bálsamo que hacía sangrar las heridas
un poco menos
un poco más.

Mi piel sabe que tu tacto vino a salvarla de su propia tristeza
y de la inminente posibilidad que se cerrara a las caricias para siempre.

Hemos amanecido,
por casi un año ya,
con nuestros cuerpos sangrantes
bañados con sudor de nube
apretándonos
conteniendo hemorragias
de vez en cuando
de vez en mes.

Quizás por eso
después de cada noche de nuestras noches
amanezco
un poco menos muerta

jueves, 12 de abril de 2012

Retrato que muere



Yo hacía como que había estudiado mucho
porque en realidad no había estudiado tanto.
Wagner esperaba su turno para su respectiva casaca.
Pero me observaba.
Y tatuó una naranja
con mi gesto,
con poesía y gaviotas en la boca.
Y a mí se me estremeció el espíritu
y pequé robando su postre.
Tengo un testimonio efímero
que vivo dentro del fruto de un árbol.
Soy una mujer habitada.
Pero me alegro que este retrato
a diferencia de las fotos
-donde fetichizo mi estética-
muera cuando la naranja termine de arrugarse.
Esta belleza contingente de volverse polvo
morirá con mi retrato tatuado en su brazo izquierdo.
Morirá como todo
salvándome de la permanencia de mi vanidad.
Dulce muerte. Dulce impermanencia.
Si he de llorar que sean lágrimas de jugo de naranja
tengo un retrato que morirá como mi piel
que morirá
como todo.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Wendy

Wendy se me ha metido en los deseos

la siento vibrando entre mis piernas

mientras fantaseo cómo será olerla y lamerla.

Wendy está rasgando mi piel con sus agujas

promete jugar a lastimarme

y yo juro convertir en orgasmos sus besos punzantes.

jueves, 22 de marzo de 2012

No tengo nada que entregarte

Jamás le he puesto precio a mi libertad
pero insisten en querer comprarla.
No estoy dispuesta siquiera a negociarla.
Dicho eso,
tengo que contarte
que me gusta aprender por el camino del mal.
Que si la cosa no se pone intensa, me da hueva.
Que me erotiza el tacto de una piel marcada con tinta,
y las agujas me dan escalofríos en la cintura.
Que nací con siete muertes y apenas voy por la segunda.
Que a varios espíritus les gusta mi compañía.
Que lloro cuando algo me parece injusto,
y que mis lágrimas fluyen infinitas.
Que odio a la derecha
los militares
los que dicen indio
los que me nombran su mujer
el futbol de un continente distante
la autoridad
la gente que olvida que es animal
y los dogmas.
Si aún con las aclaraciones del caso
insistís en que te robe los besos
que no te duela cuando te diga – te lo dije
porque te lo estoy diciendo.

martes, 20 de marzo de 2012

Hoy empieza la primavera

y amaneció el cielo llorando gotitas tiernas.

Demasiado vino y el disco aquel que me regalaste.
Despertarse así,
con tanto frío y sola,
me pone como el cielo cuando empieza la primavera.

20 de marzo / 1 kat

No importa cuántas veces la arranque,

irrumpe entre el morado y el peinado casi perfecto.
Asoma escandalosa
blanca como conejito amenazando saltar directo a mis ojos
rebota con toda su impertinencia en mi reflejo.
Renace,
aunque la arranque
renace
la muy hija de puta
a recordarme
que mis quince años están a punto de doblarse.

20 de marzo / 1 kat

viernes, 16 de marzo de 2012

I

Eran las 6 y 20 de la tarde.
Vi el reloj,
nunca había escuchado a tantos pájaros cantar en la ciudad.
Tuve que abrir completas las ventanas del carro
y dejar salir el hornazo.
-Qué memorable antesala- pensé,
mientras doblaba a la derecha
justo antes de parquear mi carro
y bajar a verte.
II
Dos botellas de vino fueron necesarias
para que las lenguas se entendieran mejor
que tanta indirecta por chat en facebook.
Las manos, las pieles, las narices
el cuerpo entero
son más gatos de madrugada.
Se tocan, se sienten, se huelen,
se unen.
Somos animales.
(es una lástima tener que interrumpirnos para buscar barreras protectoras de nuestros placeres)
Comuniquémonos así
nuestros cuerpos saben mejor qué hacer.
Dame tus pupilas dilatadas frente a mis ojos
te regalo mis maullidos escandalosos.

16 de marzo / 7 b’atz’

martes, 13 de marzo de 2012

El vacío de una casa en mis oídos

El frío.
Ojos que se niegan a cerrarse.
Nadie espera mi llamada.
Si esta hoja no extrañara mi mano que la acaricia con tinta,
me dejaría sentir que mi existencia no le hace falta a nadie.
Para qué llorar y hacer dramas,
si se las traga el abismo detrás de la puerta.

Este silencio golpea,
esta casa vacía me lastima.
Este cuerpo, por fin libre,
se siente tan triste sin sus adicciones.

No deseo. No me desean.
Pensé que vendría la alegría con un coro de ángeles a celebrar mi autonomía.
Se la habrá tragado el abismo.

Felicitaciones mujer.
A vacía suena la fiesta de tu soledad.

II
¿Quién tiene fuerzas para levantar este cuerpo de la cama?
No hemos terminado de velarlo.
Detrás de los ojos siguen agolpadas las lágrimas.

13 de marzo / 4 q’anil

miércoles, 7 de marzo de 2012

Nacer mujer en este universo, en este planeta, en esta franja de tierra

Las relaciones sociales reproducidas a lo largo del devenir de la sociedad, tal y como la conocemos, y como no, ha estado mediado por relaciones de poder. Se otorga o se acepta, se impone y reproduce. Los seres humanos en masa, tan cortos de creatividad, han dado por asumir roles preestablecidos. Moldes hechos al gusto y gana de los sectores más poderosos en las relaciones desiguales. De tal forma, para evitar que una se vaya por la libre, han hecho moldes rosados para las nenas y azules para los nenes. Es la primera imposición de poder sobre nuestros cuerpos. Apenas recién salidas del horno nos invisten con un color que determina nuestra primera posición como subordinadas si somos mujeres, y dominadores si son hombres. No somos quienes queremos ser, sino quienes nos enseñan que somos. Aprendemos a desarrollarnos bajo el ojo del dominio que nos castiga si queremos ser distintas llamándonos y tratándonos como desviadas, histéricas, volteadas o feminazis. Nombran como enfermedad el ejercicio de la libertad. Subvertir este dominio primario tiene consecuencias que nos pesan en el espíritu durante toda la vida. Y es que donde hay dominio, siempre hay resistencia. Y para que haya resistencia debe haber conciencia de la opresión. ¿La tenemos? Porque que ser universitarias no nos salva de ese destino manifiesto al que aspiran nuestras familias y las legiones religiosas y autoritarias, celadoras de la tradición cavernícola: vernos de vestido blanco, sin vida propia y proveyendo manitas para el capital.
¿Qué es lo que ha hecho ese sistema de dominación que llamamos patriarcado, para dominarnos? No creamos que no se la han pensado incesantemente. No es tan fácil someter a poco más de la mitad de población. Y por ser un sistema de dominación tan antiguo como el origen de la división social del trabajo, sus métodos son bastante arcaicos, pero sutiles. Entierran nuestro ombligo en la cocina y no matan gallinas cuando nacemos. No nos mandan a la escuela y nos dejan cuidando hermanitos. No nos dejan subir a los árboles o jugar con carritos. No nos dejan soñar con un futuro nuestro, sino de sirvientas o accesorio para el marido. “Su mujer” nos llaman. Nos enseñan a ser subordinadas, y nosotras nos lo creemos y lo reproducimos entre nosotras. Por si no es suficiente la imposición de un ser divino a la humanidad en general, han creado para nosotras una propia imagen icónica y divina. María, Mariam y santas. Blancas y puras, abnegadas y sencillas, humildes y sobrias. Que no estorban sino enaltecen a su señor.
Y vacían de contenido fechas simbólicas como el “día internacional de la mujer” para que sigamos repitiendo una paleta de cualidades que no nos pertenecen como género, porque somos más que el cuerpo y cada una es única. Usan esta fecha para recordarnos aún el rol social que nos toca como subordinadas. Nos regalan flores a punto de morirse con mensajes puntualizando que somos la esperanza, que nuestras lágrimas son mágicas, que por nuestro esfuerzo silente el mundo es más bello, y cuanta cursilería sacada de dichos populares condescendientes se les ocurre. Pero no somos eso. También somos rudas y fuertes cuando es preciso. También somos violentas porque así hemos aprendido. Si somos abnegadas y desinteresadas fue nada más para que nos amaran. Y no nos aman. Y no nos amamos. Porque no nos conocemos. Porque están colonizados nuestros cuerpos, y nos hemos creído fuente del pecado y el peligro. Lo hemos puesto al servicio de la humanidad, y su control no está en nuestras manos.
Y celebrar un día de esa forma tan hipócrita, nada más para cumplir con el calendario y sus elogios, no gracias. Usemos esta fecha para interpelarnos. Cuestionar lo que creemos es nuestra personalidad y darnos cuenta cuánto de lo aprendido no nos permite ser felices. Desaprendamos el rol de subordinadas y seamos lo que queremos ser. Aprendamos a transformarnos y organizarnos sin reproducir el poder. Y sigamos luchando porque un día no se impongan moldes a nadie. Que la comida, la salud y el trabajo sea de libre acceso para todas las personas. Que del ombligo para adentro cada una decida sus placeres, y que no nos lastime nunca nadie. Y para eso hay que correr el riesgo de desestructurarse.

domingo, 4 de marzo de 2012

III

Crónicas del desvelo

…quién saber por qué parte iremos…

Escribir una crónica de esta naturaleza tantos meses después es una clara señal que sigo en la mierda. Otra cosa por la cual agradecerte. No había encontrado una excusa que ameritara esta esporádica forma de hablar con los demonios que circundan mis desbordes de ansiedad. Meses sin saber de vos y una llamada es suficiente para quedarte pegada, viscosa y negra, a mis ventosas. Me he rumiado cada intercambio de impresiones, que no fueron inocentes, aunque las maquilláramos con una cordialidad que jamás nos ha caracterizado. Siempre has sabido hacer acto de presencia, para salvarme de mis intentos de hacer el bien. Siempre venís a recordarme que el problema no eras sólo vos. Que adentro tengo abismos que empaño con mi sonrisa.

No soy la misma después de nosotras. Me conozco en la piel los atajos a la casa del chay. Me sé poseída. Le temo a mi fuego. Me niego al fuego. Tuve que deshabitarme, tuve que cerrar los ojos, tuve que dejar de amarme. Y cuando me quito la piel puedo ver y sentir las quemadas de cigarro en la ingenuidad. Y tampoco puedo dormir. Apenas hace una semana empecé a ocupar la cama entera sin guardarte espacio. Apenas ha regresado la conciencia de los sueños. Apenas he logrado dormir antes de la media noche. Y no he vuelto a dormir a pierna suelta en la luz plena.

Quiero hacer el amor. Quiero dormir sin necesidad. Quiero llorar a chorros sin que sea por vos. Dejar de verte mientras canto de despecho. No dedicar más estas noches de insomnio a despertarte. Dejar que en mis dedos fluyan versos cursis y enviárselos a ella para que sepa que me gustaría amarla. Entregarle una niña ingenua que no existe porque ya fue violada.

Madrugada del 5 de marzo 2012

jueves, 1 de marzo de 2012

Hay demasiado ruido cuando debiera haber más silencio

Odio tener que socializar a la fuerza.
Me revienta sentirme comprometida y que esperen cosas de mi.
No quiero dar besos nada más porque existe la posibilidad de tenerlos.
No quiero sentirme amada para no sentir la obligación de pagar algo a cambio.
No quiero hablar porque no tengo nada bueno que decir.

Otra vez uno de esos esporádicos ataques de sociopatía.
Otra vez le dio gripe al espíritu.
No puedo entristecer sin hacer escándalo.
A mi silencio le gusta gritar.

1 de marzo 2012/ 6 kan

82

saca su escuálida manita por la ventana
tira el envoltorio plástico del placebo para el hambre

las guitarras de cuatro jóvenes,
que se excusan por causarnos temor,
-sólo somos músicos, perdón si somos feos-
cantan canciones para desamar
sin saber que hoy vengo extrañándome

cuatro o cinco vendedores de cosas innecesarias
uno tras otro
desgarrando su garganta por unas cuantas monedas

cuánto amor falta en el mundo

es, por cierto,
primer día de cuaresma
y tanta negación de amor al propio cuerpo.
pienso que no saben cuánto les daña el culto
a un megalómano necesitado siempre de más dinero.
y le creen que son malos
impuros
pecadores
y se odian por sentirse tan poquito.

cuánto amor falta
cuántos corazones tiesos

el mío sobre todo

¿quién puede sentir amor en la ruta de la 82?

lunes, 27 de febrero de 2012

Monólogo en desacato

Recordar se ha convertido en un acto de transgresión.
Amnesia cerebral por decreto militar
la palabra innombrable
esa que empieza con “g”… (escalofríos de todos los bandos)
ocurrió sólo en esos países
con nombres tan difíciles de pronunciar.
Otra espiral del hilo del tiempo en manos de b’atz
otra vuelta de cientochenta grados
para caer sentadas en el pavimento resquebrajado de tanto muerto
que tiene por lápida una pila anónima de concreto.
Una carretera
por la que ya no transitan balas
sino camiones con oro recién sacado
en legrado forzoso
a la matriz de nuestra muerta matria.

No confiemos nunca en este engañoso traje democrático
importado necesariamente de U.S.A.
(parece ser que el traje que alguna vez nos atrevimos a tejer padecía de comunismo).
Sin embargo, creo y estoy casi segura
que nos vendieron un traje de tercera mano
incluso, podría ser una osadía que yo afirme
que no fue un traje democrático
sino un disfraz.
Un disfraz democrático…
quién lo diría.
Y un traje de tercera mano
sólo dura siete períodos de cuatro años,
eso lo sabe cualquiera.
Pero,
en una república bananera
el disfraz tiene que cubrir
miserias propias y ajenas,
por decir nacionales e internacionales,
y de tanto jaloneo
el disfraz se ha ido despedazando
y apenas cubre el falo obsceno con que penetran sin permiso
la credulidad de la clientela ciudadana.

Son hábiles, hay que aceptarlo.
La gente no es tan estúpida como una puede pensar a primera vista,
y un disfraz sería difícil de sostenerse
a menos que se altere la pupila del espectador.
Se ha proveído, de dudosa procedencia,
pares de lentes grandotes de colores
a dicha clientela ciudadana
para que cada espectador que los porte pueda ver,
incluso su propio reflejo,
según el color de su cristal.

Los peores cristales son los del hambre,
disminuyen considerablemente la capacidad de percibir más allá del estómago que aprieta.
Preocupa constatar que esos lentes ahumados de agua lodosa
los lleva, quizá, la mitad de la masa expectante.
Hay otros, terribles,
de sangre coagulada.
Se compran baratísimos en cualquier esquina, semáforo, o con su voceador más cercano.
Los hay rosados, que además,
vienen acompañados de una camisa blanca,
y también, en un tono celeste, así tipo cooperación internacional.
Ambos,
según evidencia empírica
parecen dar en quien los porta la sensación que la realidad en su burbuja
puede ser transformada si se finge positivismo sin fundamento.
Los hay para cubrir los ojos morados
los hay para ir a votar con cara de optimismo,
para mujeres y ciudadanía golpeadas y en negación.

También he de comentar,
porque es relevante para el punto que trato de exponer,
que hay algunos lentes que se ponen a voluntad y susto
hay otros que se ponen a ignorancia
pero los que realmente me parecen molestos son los que intentan ponerle a una por la fuerza.
Y parece ser que en esta coyuntura que nos rebasa
el alto mando de esta finca, mina, o cuartel militar
está imponiendo por decreto militar el uso de lentes para la amnesia
para esta estupidez colectiva de negar que
alguna vez esas medallas en sus pechos han sido ganadas a fuerza de supresión del enemigo.
El enemigo que se negó a dejar imponerse lentes de resignación.

Por esto confirmo y reafirmo
que mi cabeza es una trinchera
que recordar es un acto de transgresión
porque no impongo olvido sobre mis ojos rotos
porque aunque duela caminar encima de fosas clandestinas
aunque duela recordar la violación o la presencia sin cuerpo:
no olvido.
Que no me reconcilio porque nadie ha pedido perdón
y quién es mi memoria para absolver de culpa a estos seniles asesinos de la matria.

Creen que sus viejos cuerpos se librarán de los barrotes
y quizá lo logren.
Hemos llegado tarde a interpelarlos con un retazo de disfraz democrático en nuestras manos.

Pero,
allá en el inframundo donde no se andan con tantas limitaciones mundanas
les están esperando
miles de ojos abiertos
multiplicados infinitamente por un caleidoscopio de lentes rotos.

viernes, 3 de febrero de 2012

Temo

ese policía con la mano en la pistola y el dedo en el gatillo
me recuerda que no vivo en los cuentos que construyo en mi cabeza,
(eso que mi terapeuta da por llamar negación)
y que habito en guatebalas
tierra de las tolvas y del (extinto) quetzal.

Temo caminar las calles y tomar atajos
Temo aquel adolescente con la mirada perdida
Temo la moto a la par de mi ventana.
Temo las escopetas que me miran con su ojo lleno de fuego
en manos de apenas niños que apenas leen.

Las cuadras que aplané con paso adolescente están presas.
Las rutas en bicicleta son ahora laberintos con vértices de miedo.
Sucede que ahora soy extraña.
Que soy enemiga de las garitas hasta que alguien diga lo contrario.
Que soy rata en una jaula recorriendo el camino que no me bloquean esas rejas de paranoias selectivas.

Hay que irse acostumbrando a ejercitar la mirada periférica,
no sea que esos tipos o ese auto paren a confirmar las sospechas.
Hay que mantener buena condición física,
en cualquier momento se tiene que saber correr o hacer pecho tierra cuando la balacera lo amerite.
Hay que recordar que las esquinas no son panteones sino calles
aunque sus nombres sean lápidas contra el olvido.

Hay que aprender a habitar esta ciudad con dolor.

Porque en más de cinco esquinas reconozco haber muerto
o haber enterrado parte mi alma en ataúdes con huesos jóvenes.

Temo porque temo
que el miedo maneja mi vida en automático
que me siento enferma de paranoia
que me escondo donde no me encuentre la ciudad encarcelada
donde no me alcancen los misiles perdidos de una guerra que quién sabe cuándo empezó y nunca termina.

Me cansaré algún día del hoyo negro en la boca mi estómago
y vomitaré antimateria
llenaré las paredes con grafitis pintados con mi adentro.
Algún día escupiré poesía en cada rincón que precise ser exorcizado
para exorcizarme de esta ciudad zombie que se niega a reconocerme.
Habitaré nuevamente esta ciudad cuando me sienta otra vez viva.
Cuando me niegue a sobrevivir caminando con pasos silenciosos y anónimos.

Temo,
porque veo opaco color de pesadilla
y estoy segura que no estoy soñando.

lunes, 30 de enero de 2012

Después de tus visitas sorpresa

Tengo besos de cajeta
guardados en la lengua para cuando pueda dártelos
ojalá pudiera desnudarte también el cuerpo
y sorprenderte entrando por tu ombligo.

Será el coctel molotov de endorfinas
que me quedan estrellas en los ojos después de verte,
y a pesar que mi boca y lapicero
prefieran poesía sucia y realista
también quedo llenando mi cuaderno con versos cursis
escritos con las peor de las nostalgias.
Ojalá no existieran las convenciones sociales
que me obligan a aceptar que sos ajeno.

Aún no encuentro ninguna farmacia en esta zona
que prepare pastillas para evitarme esta mala costumbre de
soñar
que algún día nos encontramos a solas en la calle
y abordamos el mismo vagón del tranvía
que nos lleve en ruta corta para ir a ocupar terrenos baldíos
al barrio de la alegría.

Ya sé que te gusta ir por los tejados como gato sin dueño,
a mi también me provoca huir de mi cocina cuando está abandonada,
pero me gustaría tener más tiempo
para oler tu cuello y tocar tu oreja
cualquier estrategia que te retenga más de cinco minutos en mis manos,
hacerte ronronear como sé que puedo
y que durmás una noche que no acabe pronto
entre mis piernas.

En fin,
te digo que mi boca será dulce de leche
que seguiré guardando con mis pezones de azúcar
para deshacerse en la tuya.
Aquí en mi corazón voy a seguir reservando
parqueo para tu bicicleta.
Guardaré también
electricidad para el estéreo de mi pelvis
que musicalice nuestro próximo baile primitivo
del rocanrol de los idiotas.

mi primera publicación

Veo la revista
y aprieto las piernas
me siento cogida
por todos los ojos que me leen

jueves, 19 de enero de 2012

Se termina el juego



Eran las dos de la mañana, como ahora, cuando Ana abrió los ojos y decidió que ya era suficiente. Tantas veces había amenazado con irse, y ahora sabía que debía partir sin anunciar nada.
Anita dormía a su lado, con esa cara niña de inocente -que antes le encantaba- y que, ahora entendía, era sólo parte de su enfermedad. Odiaba más bien esa falsa inocencia de una mujer que se negaba a darse cuenta que ya había crecido. Esa aparente inocencia, que ahora detestaba con todas sus entrañas, era la máscara que esa mujer se había puesto para no asumir la responsabilidad de los corazones rotos que iba dejando en el camino.
La vio una vez más, la olió profundamente, la abrazo... y como sólo sintió asco se dio cuenta que el hechizo había terminado. Que por fin era libre y que podía irse sin sufrir demasiado por la abstinencia a esa respuesta hormonal - pasional que alguna vez hubo entre ellas.
Sin culpa y sin lástima se levantó de la cama y metió en su mochila solamente lo necesario para empezar nuevamente un viaje que físicamente la alejara de Anita lo más posible, y la llevara al centro de su propio cuerpo para darse cuenta que todo ese tiempo había estado ausente.
Arrancó una hoja de su cuaderno y escribió con letras grandes:

Me voy. Por fin soy libre.

Se quito el anillo del dedo anular, aquel que se pusieron una a la otra cuando todavía no se conocían, y lo dejó sobre la nota como pisapapeles.

Cerró la puerta tras de sí, y sintió una sonrisa enorme naciendo d
esde lo más profundo de su pecho.
-Que se joda- pensó -Ya me voy a encargar yo misma de encontrar otro infierno.